Diseñando el camino de la adaptación con IDEAS

La contingencia del COVID enseñó forzosamente a las empresas a adaptarse. Algunas como el comercio minorista de drogas, tuvo un repunte y solo tuvo que hacer pequeños cambios. Los restaurantes modificaron su forma de trabajo, pero el escenario cultural, tuvo que reinventarse. ¿Era previsible esto? Realmente, hubo poco tiempo para reaccionar, pero para aquellos que ya estaban construyendo nuevas capacidades, les resultó más fácil que para aquellos que no.

Seguramente un ejercicio de Planeación Estratégica, con todas sus variables, hubiera sido lento y escaso de información, por lo cual, los resultados no estaban garantizados. Adicionalmente, el cliente, no está en el corazón del análisis y finalmente establece un plan tan detallado e incluso inflexible que lo puede dejar sin capacidad de reacción.

Tener una estrategia nos resulta útil para efectos de no disparar a muchos esfuerzos sino concentrarlos en unos pocos que rápidamente se validan. Esta concentración de esfuerzos proviene de un esfuerzo de alineación que incluye la eliminación de obstáculos al flujo de la estrategia, así como indicadores irrelevantes o incentivos mal establecidos.

Quizás debemos considerar hablar de Adaptación Estratégica y entender la estrategia como una hipótesis más que un plan. Y bajo esa mirada, la hipótesis se pone a prueba, se experimenta y se redefine continuamente. Una vez validada, se requiere una nueva hipótesis que conduzca el ritmo de los negocios. Innovación sin estrategia conduce al caos. Estrategia sin innovación, conduce al estancamiento.

Siguiendo los principios de la agilidad, nuestro foco no puede ser el plan, sino el cliente y sus necesidades. Entonces no es el plan que guía la acción sino el cliente y su entendimiento lo que guía el plan, validando en primera instancia si la ventaja competitiva soluciona un problema real y relevante de una fracción significativa de clientes.

Para ello, se requieren de un proceso orientado a generar hipótesis (oportunidades) sobre el presente y el futuro del negocio. La innovación no se reduce a la creación de un producto exitoso, sino también reside en la capacidad de respuesta de la organización para satisfacer las expectativas de los clientes de manera sostenible y ágil.

Para ello, vamos a seguir el proceso de las I.D.E.A.S. que está basado en los conceptos de agilidad e innovación centrada en las personas, como un proceso que guía la Adaptación Estratégica, propia de tiempos turbulentos. I.D.E.A.S. permite tener un plan A, B y C de manera que se pueda reaccionar o adelantarse a la competencia de forma apropiada. Los Dos primeros pasos, Identificar y Definir, establecen las rutas de acción. Los tres siguientes, Estructurar, Agilizar y Sostener, habilitan la Ejecución, que resulta tan importante como Diseñar el Camino.

Veamos entonces como Diseñar el Camino, con los dos primeros pasos:

Identificar: En esta parte del proceso de identifican las oportunidades basándose en la observación profunda de las necesidades de clientes y el entorno, haciendo uso de herramientas como el Design Thinking, los Mapas de empatía o los Journey Map para entender necesidades y clientes.

Definir: Toda necesidad requiere una propuesta de valor que la satisfaga. Definir implica entender que partes del modelo de negocio van a responder a la nueva propuesta de valor. Implica indicar lo que será transformado y para ello, podemos valernos de herramientas como el Business Model Canvas. Definir también implica determinar el “océano azul”, las características de esos nuevos grupos de clientes que valoran nuestra propuesta de valor.

Seguir el proceso permitirá la construcción de tres horizontes basadas en las oportunidades descubiertas, de manera, que podemos construir capacidades con un ojo en el presente y otro en el futuro. Los horizontes son:

  1. Explotación: usar las capacidades actuales para seguir en el negocio o reaccionar, haciendo mejoras incrementales. Similar al concepto de “ordeñar la vaca” o nadar en un “océano rojo”, en cual hay competencia, como la actual, pero el modelo de negocio funciona.
  2. Adaptación: sin descuidar el anterior, el negocio va construyendo nuevas capacidades para atender un segmento de clientes diferente. Usualmente no requiere un cambio radical en el modelo de negocio, pero sí un conjunto de mejoras continuas.
  3. Transformación: es la redefinición del negocio, basado en nuevas capacidades adquiridas. También implica la construcción de una nueva unidad de negocio, una Start Up o el desarrollo de una alianza estratégica. Puede ser que la empresa se dirija hacia allá o se constituya en una nueva organización.

¿Desea iniciar hoy un proceso rápido de adaptación con miras a afronta el año que inicia y descubrir las nuevas oportunidades?
¡Descargue nuestro instructivo de IDEAS y preparase para el desafío de la adaptación estratégica!

Ingrese sus datos para empezar su proceso de adaptación

    Jaime E. García C.
    Jaime E. García C.
    Magister en Ingeniería Industrial enfocado en dirección y gestión de organizaciones. Especialista en derecho de los negocios. Docente de posgrado en gerencia de riesgos y proyectos. Certificado PMP el PMI, C3PM por ISCEA. Consultor en innovación, Gerencia de Proyectos y Cambio Organizacional.

    Deja un comentario

    Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *