I.D.E.A.S. para la Adaptación Estratégica

Pensemos por un momento el entorno de cualquier empresa. De manera general podemos afirmar que independiente del sector,  nuestros clientes hoy están a un clic de nuestra competencia, de conocer potenciales proveedores en cualquier parte del mundo e incluso saber más de nuestros productos que nosotros mismos. Esto empodera a los clientes a exigir mayor calidad a un menor precio. Y también representa la oportunidad de acercarnos a clientes que nunca hubiéramos tenido con interés o necesidades diferentes a las que nos acostumbramos a trabajar. En resumen, tenemos consumidores heterogéneos, distribuidos físicamente cada vez más exigentes y mejor informados en un ambiente globalizado.

Pensemos por un momento en lo que se denomina planeación estratégica:  un análisis del entorno detallado o un análisis de las capacidades internas que derivaban en un análisis matricial de Debilidades, Oportunidades, Fortalezas y Amenazas (DOFA). La DOFA que ilustraba una serie de potenciales caminos que tomar y que luego eran calificados o enlazados con múltiples proyectos o acciones.

El problema es que este ejercicio estratégico, aparte de ser un poco extenso y detallado, es que no permite ponderar adecuadamente las amenazas y oportunidades del futuro porque asume que todos estos eventos pueden llegar a pesar o suceder igual, cosa que no es cierta. Adicionalmente, tampoco ponderaba capacidades futuras sino solo las existentes. Finalmente establece un plan tan detallado e incluso inflexible que lo puede dejar sin capacidad de reacción.

Suponemos  que usted desea innovar. O acaso está pensando en crecer sin innovar? Escasamente va a sobrevivir sin ella. Pero innovar es un terreno incierto, tiene riesgos y por supuesto cambios. Entonces nuestros métodos de planificación deben incorporar este grado de incertidumbre.   Aceptemos que esa es la realidad, por lo que nuestro plan debe ser entonces flexible y adaptable.

Para resaltar, la planeación estratégica no pone al cliente o sus necesidades en el centro de la discusión.  Por tanto, no se  está garantizando involucrar la innovación.

 

Sin lugar a dudas, bajo este panorama ¿Es aun valido realizar procesos de planeación estratégica?  Sí, pero no de la forma como la conocemos. Quizás entonces debemos considerar en hablar de Adaptación Estratégica, entender la estrategia como una hipótesis más que un plan. Y bajo esa mirada, la hipótesis se pone a prueba, se experimenta y se redefine continuamente. Una vez validada, se requiere una nueva hipótesis que conduzca el ritmo de los negocios.  Innovación sin estrategia conduce al caos. Estrategia sin innovación, conduce al estancamiento. Conclusión:  nuestro foco no puede ser el plan, sino el cliente y sus necesidades

Tener una estrategia nos resulta útil para efectos de no disparar a muchos esfuerzos sino concentrarlos en unos pocos que rápidamente se validan.  Esta concentración de esfuerzos proviene de un esfuerzo de alineación previo. Esta alineación puede incluir la eliminación de obstáculos al flujo de la estrategia como indicadores que miden elementos irrelevantes o incentivos mal establecidos.

Entonces no es el plan que guía la acción sino el cliente y su entendimiento lo que guía el plan, validando en primera instancia si la ventaja competitiva soluciona un problema real y relevante de una fracción significativa de clientes.

Para ello, se requieren de un proceso orientado a innovar y crear disrupción, es decir, crear o modificar un modelo de manera tal que genere nuevas oportunidades. La innovación no se reduce a la creación de un producto exitoso, sino también reside en la capacidad de respuesta de la organización para satisfacer las expectativas de los clientes de manera sostenible y ágil.

Para ello, vamos a seguir el proceso de las I.D.E.A.S. que está basado en los conceptos de innovación centrada en las personas, como un proceso que guía la Adaptación Estratégica, propia de tiempos turbulentos:

Identificar: En esta parte del proceso de identifican las oportunidades basándose en la observación profunda de las necesidades de clientes y hacer uso de herramientas como el Design Thinking, los Mapas de empatía o los Journey Map para entender dónde activar las mejoras.

Definir:  Toda necesidad requiere una propuesta de valor que la satisfaga. Definir implica entender que partes del modelo de negocio van a responder a la nueva propuesta de valor.  Implica indicar lo que será transformado y para ello, podemos valernos de herramientas como el Business Model Canvas. Definir también implica determinar el “océano azul”, las características de ese nuevo grupo de clientes que valoran nuestra propuesta de valor. Aquí construimos los KPI´s con los que vamos a medir el proceso

Entregar:  Llega el momento de organizar y alinear los recursos. Agrupar los proyectos apropiados en un portafolio.  Es el proceso de construcción de las soluciones diseñadas. Pero entregar implica conceptos de gestión los proyectos con enfoque de valor, esto es, aplicar conceptos de agilidad y de eliminación de desperdicios en el desarrollo del programa de transformación.

Ajustar: Esta fase del proceso es iterativa, por lo que requiere revisar recursos, proyectos y las hipótesis que dieron origen a la transformación. Es un momento de “Ajuste Organizacional” en el cual, se pueden cerrar proyectos, reorganizar ideas y medir avances. Ajustar implica medir con los KPI´s definidos previamente.

Sostener. El sostenimiento es una acción transversal consistente en la promoción de competencias y la infraestructura necesaria para el cambio. Implica incentivar la cultura, la educación, el trabajo colaborativo, la co creación y toda una nueva serie de habilidades y al interior de las personas.

 

I.D.E.A.S. es el resultado de años de experiencia en proyectos de transformación organizacional y es un proceso útil para el desarrollo o crecimiento exponencial de un negocio ya establecido, para la creación de nuevos productos o experiencias, y resulta apropiado para guiar procesos de transformación digital en los que usualmente no se sabe cuáles serán los resultados finales pero que necesariamente requiere un alto componente de disrupción, creatividad y necesidad de cambio.

Jaime E. García C.
Jaime E. García C.
Magister en Ingeniería Industrial enfocado en dirección y gestión de organizaciones. Especialista en derecho de los negocios. Docente de posgrado en gerencia de riesgos y proyectos. Certificado PMP el PMI, C3PM por ISCEA. Consultor en innovación, Gerencia de Proyectos y Cambio Organizacional.